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ENRIC CATALÀ

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Coincidiendo que la gran crisis internacional Europea y Norteamericana principios de 2009 empezó a golpear duramente España los Bancos y Cajas de Ahorros se encontraron también con un déficit de activos en sus reservas tras un período de vorágine en concesiones de préstamos de dinero "barato" en forma de hipotecas y créditos. Esto último desembocó en una urgente necesidad de las entidades financieras de acumular liquitividad para así seguir teniendo buenos 'ratings' en los mercados internacionales y conseguir financiación a intereses aceptables. Para conseguirlo empezaron a comercializar a nivel de 'mostrador' (a clientes de base) productos que hasta el momento habían sido pensados, y comercializados desde finales de la década de los 90, para entidades financieras con un perfil del conocimiento del mercado y del riesgo en inversiones alto.

A través de la figura del director de la 'sucursal de toda la vida', que en muchos casos era una persona en la que se confiaba y respetaba, se ganaron la confianza de pequeños ahorradores a quien se les vendió que era un producto exento de riesgo, como si fuera un plazo fijo pero que daba una rentabilidad más alta, sobre un 7% de media, que la que percibían por sus ahorros hasta el momento en sus depósitos a plazo fijo o cuentas corrientes, un argumento que en la mayoría de los casos convenció al confiado ahorrador. Estas personas eran, en su gran mayoría ancianos con ahorros de toda una vida, indemnizaciones por jubilación, accidentes o traspaso de negocios por jubilación con una cantidad considerable en las entidades financieras, de cantidades que iban desde 6.000€ a 200.000€.

Cuando la Unión Europea legisló que el dinero proveniente de estos productos financieros no contarían como activos de la entidad todo este castillo de naipes se desmorona. El mercado interbancario de las preferentes cae en picado perdiendo valor, los clientes empiezan a darse cuenta que no están cobrando ya intereses por sus 'depósitos' y intentan recuperarlo, sólamente para enterarse de cosas como que su dinero no está garantizado por el fondo de garantía estatal, que lo tienen 'atrapado' en la entidad hasta fechas como el año 3.000 o directamente a perpetuidad y que por el contrato que firmaron la entidad no tiene la obligación de repartir dividendos si no están generando beneficios. En cifras: unas 300.000 personas fueron las afectadas directamente por las preferentes con un volumen de dinero estimado en unos 30.000 millones de euros.

Entré en contacto con "Estafats per la Banca" (ExB) cuando estaba informándome sobre personas que habían visto como sus ahorros se perdían por las 'acciones preferentes'. Enseguida me atrapó la energía que se desprendía en Estafats per la Banca formada en gran medida por gente de una media de 70 años que aun y la edad estaban dispuestos a luchar (y luchaban) por lo que les había sido arrebatado de manera fraudulenta mediante mentiras y en algunas ocasiones falsificaciones de documentación y firmas. Esa misma energía que vi en ExB la echaba de menos en el resto de la sociedad de un país que está pasando la peor crisis económica desde la guerra civil.

ExB puede reunirse varias veces a la semana en acciones aisladas en sucursales bancarias, pero es cada martes a las 6 de la tarde delante de la sede de la Bolsa en Barcelona que tienen una cita inamobible. Roque Borrás, hijo de una afectada, micrófono en mano informa cada martes a las seis antes de empezar la marcha a la gente congregada sobre las novedades, movimientos y reuniones que han habido los últimos 7 días. Si algo se tiene que decidir, rápidamente se vota de manera asamblearia a mano alzada, la mayoría decide.

El número de miembros de la plataforma es de un par de cientos, aunque normalmente moviliza una media de unas 120 personas en cada encuentro, va variando dependiendo del momento del año, del clima y del estado de salud de la gente. La manifestación empieza en la sede de la Bolsa y normalmente acaba en la central de Catalunya Caixa en Via Layetana, recorren unos cuatro kilómetros en unas dos horas. Durante la manifestación utilizan silbatos, petardos, huevos, pancartas, megáfonos, cortes el tráfico y empapelado de sucursales con panfletos de su plataforma para llamar la atención de la gente que pasea por el centro turístico de la ciudad sobre la situación en la que se encuentran.  -

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