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AMANDA VICH

Geografía de una emoción
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Geografía de una emoción

Por el ojo del buey veo grandes montañas que no me dejan encontrar el mar y fluir en él. Contemplo las montañas, intento encajarlas pero ahora ya tengo el Mar, la Paz.

Me sumerjo en el agua que, me da serenidad. Allí encuentro universos nuevos llenos de posibilidades. Pero el agua también puede estar estancada, muerta y hundirte.

Mi refugio es la naturaleza.

Cojo un erizo, se mueve, está vivo, lo acaricio y lo llevo conmigo. Sus espinas, si eres delicado, no son peligrosas, su movimiento en mi piel es suave, agradable, dulce.

Vuelvo a las montañas, las nubes en sus copas las oprimen, las ofuscan, no les dejan respirar con libertad.

Pero otras nubes me hacen soñar en otras tierras lejanas por descubrir.

Los árboles que se mueven como mis piernas.

Los caminos recorridos y los nuevos por andar.

La amistad, una mano, un apoyo.

La arena, el desierto, el vacío, y como salvación, la isla, el mar.

Este proyecto está dedicado a todas las mujeres fantásticas que están en mi vida. Mil gracias por existir.